Yo. Mujer, bueno adolescente del género femenino. 17 años y 4 meses de vida. 1,65 de estatura. 60 kg de peso. Ojos marrones. Pelo castaño tirando a rubio. Esperando ser la futura médica que salve el mundo.
Sí, como habéis visto soy la típica chica que se puede encontrar en cualquier lado o... ¿no? La verdad nunca he sabido bien lo que soy, si se de donde vengo y a donde quiero llegar, pero nunca he sabido el cómo de la cuestión. Muchas veces me siento un poco marcada, como si debajo de mi piel tuviera incrustado un microchip que de alguna forma transmitiera ordenes a mi cerebro, ordenes sobre como actuar, como pensar... y es una sensación que no me gusta, esa sensación de estar controlada es algo que me ahoga, pero que para bien o mal siempre ha estado ahi, no en forma de microchip pero si en forma de familiares, amigos... La puta presión social, el asco de la sociedad ante la libertad de pensamiento y la originalidad, y por otro lado el miedo, ese que sientes tú y solo tú por temor a cagarla, a meter la pata; un miedo que solo sientes cuando ya has pasado por el otras veces, cuando la has cagado, cuando has querido ser tú y alguien te lo ha impedido.
Sí, según lo de antes soy una pesimista de cojones, pues no, me niego. ¿Y esa sensación de tener el control de lo que haces que? Esa sensación de ser tú misma es la mejor droga del mundo porque, por mucho que nos dicten, por muchos microchips que nos implanten... tenemos algo que, sí, se puede romper, pero que por más golpes que reciba siempre va a estar ahí bombeando, dándonos vida (aunque también quitándonosla). Y es que tenemos corazón (unos más grande que otros) y ese corazón no se puede formatear o reiniciar como un ordenador, es nuestro corazón, el único. Yo me paro a pensar que mis sentimientos son únicos y me invade una sensación de libertad enorme, porque, sean buenos o malos, son míos y de nadie más; y esto me da la seguridad de mirar al frente y saber que me voy a equivocar pero probablemente deje de lado los microchips que me han ido acompañando a lo largo de mi camino para dar paso a lo que siento y que creo es lo que mejor define a una persona.
Vive sintiendo, haciendo caso de vez en cuando a microchips sabios pero al fin y al cabo, sintiendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario